sábado, 11 de junio de 2011

OCTAVO:- ABSTENERSE DE MALTRATAR A LOS DEMÁS.

Una y otra vez se afirma por médicos, psicólogos, sociólogos y especialistas afines, que niñas y niños son egoístas por naturaleza, de ahí su tendencia a pretender que todo gire alrededor de ellos mismos.

La realidad es de que los seres humanos independientemente de la etapa de vida en que nos encontremos somos intrínsecamente bondadosos aún cuando en el interior de nuestro ser yace también la capacidad de la maldad.

Si al arribar al mundo nuestros niños y niñas traen consigo las potencialidades del bien y del mal entonces a nosotros nos corresponde que lo que se manifieste a través de la influencia de la cultura sea su naturaleza bondadosa.

La misión social de la familia, de la escuela y la comunidad próxima, es la de proveer las condiciones para que en nuestra niñez aflore la bondad.

La sistematización de deberes de niñas y niños y particularmente la obligación de abstenerse de maltratar a los demás, está directamente ligada a que logremos que valoren en su prójimo lo que quieren para ellos mismos.

Es común en la realidad que nos percatemos de la violencia que desde temprana edad experimentan niñas, niños y adolescentes y cómo esta influye en su comportamiento.

Incluso apreciamos los malos tratos dirigidos hacia los animales por lo regular criaturas indefensas e incapaces de contener la agresión física de que son objeto y que es una muestra de indiferencia afectiva que expresada por nuestra niñez a todos nos debe preocupar.

Una de las formas en que nuestra niñez muestra sus cualidades humanísticas es con el buen trato que da a los animales sobre todo a aquellos que son vulnerables a la brutalidad de seres insensibles e indiferentes al dolor que les provocan.

Niñas, niños y adolescentes deben aprender a respetar los derechos de sus semejantes, a abstenerse de ejercer violencia en la escuela por razones de género, de capacidad económica, de raza, de apariencia física, de las características de los pares y de todo aquello que haga a la discriminación de sus semejantes.

Abstenerse de maltratar a los hermanos, parientes, a sus amigos, a quienes no son sus amigos, pero si sus compañeros y por el contrario siempre preocuparse y ocuparse por tenderles su mano para ayudarlos en la satisfacción de sus necesidades.

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