sábado, 11 de junio de 2011

CUARTO:- DESARROLLAR EL HÁBITO DE LA LECTURA

Si los seres humanos queremos comprendernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, es necesario que en el proceso de socialización nos ocupemos de aprender a través de la lectura lo que quienes nos antecedieron a lo largo de la historia nos han entregado como el gran legado de la especie humana.

La lectura debería ser la más maravillosa de las experiencias, ya que además de ampliar nuestros conocimientos nos permite avanzar con claridad, con compromiso y con sentido hacia el tan anhelado desarrollo humano pleno.

Culturalmente los adultos hemos cometido grandes errores, pero los más graves son considerar la lectura de obras que enriquecen nuestra mente y nuestro espíritu como una experiencia que implica esfuerzo, agotamiento, enfado, aburrimiento o cansancio y lo mismo sucede con el trabajo, que incluso llegamos a considerarlo como un castigo o algo que nos impide hacer lo que realmente queremos, cuando son precisamente la lectura y el trabajo lo que nos dignifica, nos humaniza y da sentido a nuestro ser y estar en el mundo.

A partir de experiencias intelectuales, los seres humanos podemos experimentar un crecimiento que nos permita llevar una estupenda relación con nosotros mismos, sin embargo para que esto suceda es necesario que desde muy pequeños escuchemos de los adultos el contenido de obras escritas que contribuyen a abrir el cofre de inconmensurable valor que yace en nosotros y dependiendo de su contenido nos permite lograr que emerjan valores absolutos, inherentes a nuestra esencia humana.

Desde que niñas y niños tienen la posibilidad de aprender a leer es muy importante que inculquemos en ellos el hábito de la lectura, claro está, de aquellos contenidos que contribuyan al armónico desarrollo de su personalidad.

La lectura nos permite comprender nuestra realidad interior y la de quienes nos rodean.

Conocernos a nosotros mismos es un factor determinante para abordar exitosamente nuestros conflictos internos que suelen ser devastadores, es decir mantener un equilibrio interior producto de la clara comprensión de nuestro ser y de lo que podemos hacer por nosotros mismos y por quienes nos rodean.

El hábito de la lectura nos lleva a los seres humanos a experimentar un crecimiento capaz de producir relaciones interpersonales y sociales, restaurativas, armónicas y apreciativas.

Es tan importante desarrollar este hábito que de quienes más hemos aprendido es de aquellos que jamás acudieron a la educación formal y como autodidactas se preocuparon y ocuparon de alimentarse de las lecturas que sintetizan la historia de vida de seres maravillosos que volcaron su sabiduría para lograr cambios por el bien de nuestras sociedades.

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