Considerando que:
- Los adultos estamos comprometidos a generar condiciones que permitan a nuestra niñez el desarrollo armonioso de su personalidad.
- La familia es el espacio natural para que nuestra niñez descubra valores inherentes a nuestro ser que trascienden a la cultura y que constituyen el bagaje espiritual del que todos hemos sido dotados desde el primer momento que aparecimos en la faz de nuestro planeta.
- Cuando no es posible que niñas, niños y adolescentes crezcan en el seno de una familia, a la sociedad organizada en base al espíritu fraternal de nuestros pueblos le corresponde sustituir la noble y trascendental misión de la familia.
- Los seres humanos hemos logrado crear un marco normativo que permite a nuestra niñez conocer y comprender cuáles son sus derechos, al margen de que tenemos que instrumentar acciones afirmativas para que estos no sean vulnerados.
- En la actualidad y paulatinamente la mayoría de niñas, niños y adolescentes desde edad temprana tienen conciencia de sus derechos fundamentales y en los espacios donde se desenvuelven los hacen valer, en particular, en los de crianza.
- Los avances en materia de los derechos de la niñez, atendiendo siempre a su protección integral, a su sano desarrollo y a su interés superior, nos permiten dar ahora un paso adelante que es indispensable para contribuir a la creación de condiciones que faciliten su pleno desarrollo.
- El paso que corresponde dar es el establecimiento de obligaciones, deberes o mandamientos indispensables para el sano equilibrio de la evolución de su personalidad.
- Lo antes señalado es indispensable en virtud de que en el seno de la familia y de instituciones sociales responsables de la protección de la niñez, se atraviesa por graves dificultades para cumplir con su misión, ya que en su mente ha anidado la clara concepción de sus derechos, pero sin la correspondiente introyección de sus deberes.
- Los deberes de niñas, niños y adolescentes están indisolublemente ligados a la función social de la familia, la escuela y la comunidad y al cumplimiento de los compromisos que en la materia les corresponden a las instituciones del Estado.
- En la medida en que se logre una evolución equilibrada entre derechos y deberes se reducirán los riesgos de la realización de conductas que atenten contra ellos mismos y contra los demás.
- Al amalgamarse los derechos y los deberes de la niñez se producirán condiciones objetivas para su comportamiento pro social en el futuro.
- Es necesario que los deberes que a continuación se enunciarán se aprendan simultáneamente con los derechos desde los primeros contactos conscientes de la niñez con su entorno para con esto equilibrar su proceso de socialización.
- Si estamos comprometidos con el desarrollo de una niñez física, mental y espiritualmente sana, es indispensable que desde el interior de su ser emerja una clara visión de sus derechos y obligaciones.
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